Apoyo social y envejecimiento activo: Aproximaciones desde la perspectiva de la psicología positiva

Автор: Andrés Guido González Zabala

Журнал: Revista Científica Arbitrada de la Fundación MenteClara @fundacionmenteclara

Рубрика: Concurso monográfico FMC - Universidad de Flores

Статья в выпуске: 1, Vol. 6, 2021 года.

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El presente trabajo intenta dar un panorama general, desde la óptica de la psicología positiva, sobre los conceptos de envejecimiento activo y apoyo social. A su vez, mediante la revisión de diversos artículos de investigación se intentará relacionar con claridad y fundamentos ambas construcciones teóricas. Los resultados hallados convergen en un punto común, hay una fuerte interrelación entre ellas. Para que el envejecimiento activo sea posible, es necesario que exista apoyo social en mayor o menor medida. A raíz de lo dicho, surge la necesidad de tomar conciencia sobre la importancia que tienen las redes de contención en la sociedad general y puntualmente en los adultos mayores.

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Envejecimiento Activo, Apoyo Social

Короткий адрес: https://readera.org/170179191

IDR: 170179191   |   DOI: 10.32351/rca.v6.239

Фрагмент статьи Apoyo social y envejecimiento activo: Aproximaciones desde la perspectiva de la psicología positiva

Introducción

Este artículo de revisión bibliográfica surge con la motivación de aportar y colaborar al campo de la psicología positiva. La meta es sistematizar y promover los hallazgos hasta ahora encontrados sobre el apoyo social y el envejecimiento activo en el campo de la salud mental. Abordaremos ambos constructos teóricos tratando de dar luz a sus significados e interrelaciones. Analizaremos investigaciones realizadas en diferentes partes del mundo que nos permitirán seguir formando y re-formulando estos conceptos. Por último, resaltaremos algunos de los que creemos los principales puntos en común entre ambos constructos según la perspectiva de diversos autores.

Envejecimiento Activo

Para abordar el concepto de Envejecimiento Activo, debemos remontarnos a su origen. ¿Cómo surge este constructo? Surge alineado al paradigma positivo del envejecimiento, de la mano de diferentes estudios científicos sobre las posibles maneras de desarrollarse de manera óptima como seres humanos. El proceso de elaboración teórica tuvo como ideas circundantes al envejecimiento ‘productivo’ y al envejecimiento ‘saludable’. Pero finalmente prevaleció una tendencia a utilizar el término ‘activo’. Con él se intenta ligar dos aspectos claves: el hecho mismo de realizar actividad y la potencialidad de ser protagonistas de la propia vida y el proceso de envejecimiento. El fin fundamental del concepto es defender la posibilidad de mantenerse activo y sano en la edad adulta. Para que esto ocurra es necesario que se creen y mantengan oportunidades reales y concretas dentro de la sociedad. Oportunidades que permitan a las personas mayores estar activas y en movimiento. Se trata de que puedan hacerse cargo de sus propias vidas, hasta que su edad y capacidades se lo permitan (Marsillas et al., 2017). El principio troncal del envejecimiento activo es una mejor salud y vida social para los adultos mayores (Lin & Huang, 2016). Al lograr que participen activamente en la sociedad se revalorizan y utilizan sus conocimientos. Es importante potenciar, y evitar que pasen desapercibidas, aquellas competencias que poseen los adultos mayores para ser partícipes en la sociedad de manera activa y mejorar su propia calidad de vida (del Barrio et al., 2018).

La Organización Mundial de la Salud en 2002 formuló la siguiente definición: “El envejecimiento activo es el proceso de optimizar las oportunidades de salud, participación y seguridad para mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen” (World Health Organisation, 2002). Este documento también hace mención de las políticas y programas vinculados: "las políticas y programas deben basarse en los derechos, necesidades, preferencias y capacidades de las personas mayores". Desde la perspectiva de la OMS, se apunta a ir más allá de la productividad y de la salud en la edad adulta. El horizonte está puesto en una participación continua y activa en todas las dimensiones de la sociedad: lo social, lo económico, lo cultural, lo espiritual y lo cívico.

Cabe destacar, como lo hacen Rantanen et al. (2019), que toda definición de envejecimiento activo a la que se arribe debe contemplar los objetivos de la persona, las capacidades funcionales que posee, el grado de autonomía que maneja y las actividades que realiza en la actualidad.

Por otra parte, según lo indican estudios realizados, en la actualidad es cada vez más visible la exigencia por parte de las nuevas generaciones de personas mayores de una mejor calidad de vida. Reclaman espacios en los que puedan aportar positivamente a la sociedad. Las demandas de las generaciones de adultos mayores suelen converger en un punto común: poder desarrollarse y contribuir a la sociedad siendo ellos mismos, desempeñando un rol en el que sean reconocidos (del Barrio et al., 2018).

En numerosos países, sobre todo en Europa, incrementa de manera continua la defensa del concepto. Se lo considera un medio para concientizar respecto a la importancia de mantener y optimizar las oportunidades de las personas que envejecen (Lin & Huang, 2016). Sin embargo, para que el concepto no quede incompleto, debe contemplar múltiples factores como, por ejemplo, la autosuficiencia, el compromiso con la sociedad, la espiritualidad, la seguridad financiera, un estilo de vida saludable y el fortalecimiento de los lazos familiares, entre otros Rantanen et al. (2019). Si no se contemplara la seguridad financiera, por ejemplo, tal como remarcan del Barrio et al. (2018), podría ocurrir que el discurso del Envejecimiento Activo se tornara excluyente para un amplio grupo de la sociedad. No perdamos de vista que el estilo de vida que se promueve muchas veces es posible y alcanzable sólo para determinadas personas, aquellas que cuenten con los medios económicos suficientes y las capacidades físicas y mentales necesarias.

Para evitar, o en su defecto disminuir la discriminación y exclusión que pueda aparecer, es necesaria la puesta en marcha de dispositivos institucionales. Estos deben facilitar, y en algunos casos hacer posible, la participación de personas mayores en su entorno y comunidad. En consecuencia, podemos afirmar que es indispensable contar con políticas e intervenciones por parte de los gobiernos locales (del Barrio et al., 2018). Al conocer mejor las necesidades de las personas adultas pueden tomarse decisiones más eficaces respecto a los recursos disponibles. Por ejemplo, según lo indica la investigación realizada por Tkatch et al. (2017), en cuestiones de costos de atención médica, aquellos adultos mayores que informan altos niveles de satisfacción con la vida, junto con redes de apoyo social sólidas y niveles de estrés bajos, tienen más posibilidades de utilizar los servicios de atención médica preventiva. Esto conlleva a detecciones tempranas y prevención de enfermedades que, por consecuencia, resultarán en un menor costo de atención médica. Por otra parte, en aquellos adultos mayores en los que hay altos niveles de depresión y bajos niveles de apoyo social, se puede ver mayor utilización de atención médica curativa, en vez de preventiva. Y como resultado, mayores costos debido a la necesidad de tratamientos más complejos y prolongados.

En conclusión, podemos afirmar que el envejecimiento activo promueve el bienestar, o en su defecto, lo mantiene (Rantanen et al., 2019). Gozar de plena ciudadanía y participar activamente en la sociedad es un derecho por parte de las personas mayores. Su presencia en la dinámica social y la política de su comunidad logra visibilizarlos como sujetos sociales y dejar atrás el lugar de mero objetos de atención y administración (del Barrio et al., 2018).

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Список литературы Apoyo social y envejecimiento activo: Aproximaciones desde la perspectiva de la psicología positiva

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